¿RAFAEL CARO QUINTERO A VIVIR EN CABORCA?
QUE LEVANTE LA MANO EL POLÍTICO QUE SE SIENTA MORALMENTE SUPERIOR A LOS NARCOS
ANACONDA: POR JOSE RAMON GASTELUM ROCHA
“Cuerpos sin rostro, coordinados sus movimientos, descendieron de los lujosos autos de reciente modelo y empezó el tiroteo. Mentadas de madre, gritos, llanto, más disparos, motores encendidos, vidrios rompiéndose, el ulular de las sirenas a lo lejos, más disparos, cuerpos regados por doquier, y luego la calma, el silencio por un momento… la tranquilidad tétrica de la muerte….”
¡Ya, ya, pinche Anaconda mamucas. Te pegaste un salidón que la mera verdad no te entiendo ni madres de que se trata esta macabra introducción”.
Esto es, amable Anacondista, lo que un periodista bien pudiera escribir unas dos o tres veces por semana respecto de la violencia generada por el crimen organizado en cualquier rincón de la geografía mexicana hoy en día, gracias al jaloneo por el control de las drogas.
Algo que está muy lejos de aquellos “ajustes” entre narcotraficantes de los ’70 y ’80, cuando imperaba “la negociación”, ”el diálogo”, “la buena onda”, entre los capos existentes y raras ocasiones llegaban a las armas, salvo cuando la ocasión lo ameritara porque de plano se llegara a los extremos, en muy contadas ocasiones.
Fue en esas décadas en las que salieron a flote algunos nombres de presuntos capos con un nivel de importancia para la policía mexicana y también de los cuerpos policiacos internacionales, como Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto”, fundadores del cártel de Guadalajara que alcanzó “raiting” como el cártel de la droga más importante de México, mismo que abanderó en esas fechas, al inicio de los ochenta el capo más joven de ese tiempo Rafael Caro Quintero, quien nació un 03 de octubre de 1952 en el municipio de Badiraguato en el Estado de Sinaloa, y a la escasa edad de 33 años (irónicamente la edad de Cristo) fue encarcelado por su presunta responsabilidad intelectual en el homicidio del Agente de la DEA Enrique Camarena Salazar, según se desprende de los anales históricos de la mafia.
¡A ver, a ver, pinche Anaconda saca-la-pistola. ¿A poco nos vas a contar algo del “Rafa” Caro Quintero, el que acaba de salir de la cárcel después de estar un chingal de años encerrado. No se te afigura que te vas a meter en problemas?”.
Y esa onda, intolerante Anacondista?. Es la primera vez que te miro asustado por algo que es tema de actualidad y es prácticamente es de urgente necesidad el tocar el tema, y más porque es una persona que cuenta con más de la mitad de sus intereses económicos en esta región de Caborca y municipios aledaños. ¡Así es, mi querido Anacondista. Aunque Usted no lo crea, en Caborca y sus alrededores hay propiedades de Rafael Caro Quintero, como no tienes una idea, y claro que habremos de ver en actividad nuevamente algunas de ellas y gradualmente hasta llegar al cien, como nos han venido platicando algunos caborquenses que no pueden sustraerse a comentarnos sobre este caso que ya le dio la vuelta al mundo en cuanto se supo la libertad de Rafael Caro!”.
Allá por el 1985, mataron a dos gringos en un Restaurante de Zapopan, Jalisco, que respondían al nombre de Albert Radelat y a John Clay Walker, cuando cumplía mi santa madre 43 años, es decir un treinta de enero del ’85, mientras comían tranquilamente en ese Restaurant llamado “Crazy Lobster” (que por cierto era propiedad de Rafa, aseguran), de donde se los llevaron un puño de sicarios que aseguraron era gente de Rafael Caro Quintero, y los ejecutaron, y se creía que esos gringuitos eran Agentes de la DEA, algo que no se supo nunca si en realidad eran policías de USA; por el contrario, siempre se dijo que eran unos estudiantes de la Universidad autónoma de Guadalajara, pero como eran extranjeros, pues entonces la policía le tuvo que meter muchas ganas a las investigaciones, porque la presión política estaba a todo lo que daba y había que taparle el ojo al macho.
A raíz de ese pedo de los gringos, fue que Enrique Camarena Salazar empezó un operativo para seguir de cerca los pasos de Rafael Caro Quintero y de su equipo, por lo que se presume que descubrieron a Camarena en esa chamba de “informador” y entonces, en febrero del ’85 los “levantaron” a él junto con un piloto de avión de la SARH que se llamaba Alfredo Zavala Avelar, y desde ahí se los llevaron hasta una pinche mansión de lujo, que por cierto era del Señor Rubén Zuno hermano de Doña Esther Zuno de Echeverría, la vieja de Don Luis Echeverría Álvarez (había buenas conectas) y ahí en esa casona los ejecutaron, no sin antes torturarlos un chingal, como después se desprendió de las autopsias e investigaciones a los cuerpos de los infortunados. Ahí también se involucró a un Doctor que se encargaba de meterles medicamentos a los torturados para que aguantaran más con vida y poderles seguir echándoles chingazos, según declaró después el doctor Humberto Machain.
Decíamos que eso fue en febrero, y luego en marzo, un mes después las autoridades encontraron los cuerpos por ahí cerca de un Rancho llamado “El Mareño”, en las inmediaciones del Estado de Michoacán y Jalisco, y de ahí se desprendió una persecución perruna en contra de Rafael Caro Quintero, y no descansaron hasta que al siguiente mes, concretamente el 04 de abril de 1985 lo detuvieron en San José Costa Rica, y se encontraba acompañado de Sara Cosío (sobrina del ex Gobernador de Jalisco Guillermo Cosío Vidaurri).
Cuando atoraron a Rafael Caro, salieron a flote una serie de gentes que estaban bien entradas con “El Jefe”, como el cuñado de Luis Echeverría el Sr. Rubén Zuno que también lo detuvieron y fue a calentar cemento; así como los comandantes Gabriel González y Benjamín Locheo.
También detuvieron al conocido empresario tapatío Javier Cordero Stauffer, que tenía la empresa distribuidora de los Carros Ford en Guadalajara, a quien se le ha visto últimamente acompañando al Gobernador Aristóteles Sandoval.
A Don Rafael Caro Quintero lo custodiaron unos soldados que los comandaba Gutiérrez Rebollo y Horacio Montenegro, para que después, finalmente se lo llevaran a la ciudad de México donde lo internaron en el Reclusorio Norte, hasta donde lo escoltó el Comandante Florentino Ventura, para que no hubiera fallas, dijeron en aquel entonces.
A otro que “carrucharon” fue aquel famoso Comandante Armando Pavón Reyes, a quien se le hicieron cargos por andar expidiendo credenciales de la Procuraduría General de la República a Rafael Caro y se amparara con ellas para poderse pasear a otros países.
El asunto es que a partir del año dos mil nueve, las cosas empezaron a cambiar y favorecer a Caro Quintero, ya que un Juez Adalberto Maldonado, el mero jefe del Juzgado Cuarto de Distrito en Materia Penal del Estado de Jalisco, hizo más chiquitos los cargos que había sumados en contra de Rafael Caro Quintero, como los de asociación delictuosa, aquellos delitos contra la salud, así como también los que se le imputaron de explotación y privación ilegal de unos cuatro mil cabrones en El Rancho “El Búfalo” del estado de Chihuahua, y desde luego que por los homicidios de los gringos estudiantes y presuntos agentes policiacos Albert Radelat y John Clay Walker y del piloto de la Secretaría de Agricultura Alfredo Zavala y el homicio más cabrón el de Enrique Camarena Salazar, iniciando desde ahí una etapa de puras ganadas siendo así como el pasado jueves ocho de agosto por la madrugada Rafael Caro Quintero salió libre tras la orden de libertad que emitió un Tribunal Unitario, después de permanecer 28 (veintiocho) años internado en diferentes prisiones del país.
Pese a la minimización de todas las penas, a Caro Quintero le tocaban 199 (ciento noventa y nueve) años de prisión, pero como eso no es posible en México por las Leyes, tan solo le impusieron la pena máxima de 40 (cuarenta) años y ahora ya la libró “de tocho gorromocho”, diría mi amigo el cholo.
Todo esto se derivó después de que el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal con residencia en Jalisco dejó en claro que el Señor Rafael Caro Quintero nunca lo debieron de haber enjuiciado en el fuero federal por el homicidio del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, mismo que se lo aventaron en el mes de febrero del año 1985, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, sino que lo debieron de haber enjuiciado en el fuero común, ya que cuando sucedieron las cosas, Enrique Camarena no era un diplomático ni un integrante consular de los Estados Unidos, tan solo un ciudadano común y corriente y como tal se debieron haber encuadrado las cosas, pero no fue así y a la postre fue lo que puso en libertad a Rafael Caro Quintero abandonando el Reclusorio Preventivo del Estado de Jalisco, donde estaba purgando su sentencia la final.
Ahora podrá celebrar su 61 años el próximo 03 de Octubre fuera de la prisión en algún lugar de la República, aunque algunos caborquenses amigos de él esperan que los festeje en esta Perla del Desierto, según nos comentaban, y que además miraban la posibilidad de darle un empujoncito a la economía en la región al echar a volar todos sus ranchos y campos agrícolas que dejó hace un chingal, decían.
“Si Caro Quintero se viene a vivir a Caborca, sería como si abrieran una mina más, porque ese bato siempre le gustó invertir bien su dinero y generar empleos y empresas que den trabajo a la gente. Ojalá y si se venga pa’ cá pa’ que veas Anaconda, como se pega una alivianada el pueblo”, nos comentaba un conocido ciudadano caborquense sin poder ocultar su emoción al saber que Rafael Caro estaba libre. “¡Que levante la mano el político que se sienta moralmente superior a los narcos”, gritó emocionado nuestro platicador amigo.
Los que no están nada contentos con esta liberación, sin duda, son los de la DEA que desde hace unos ya varios días había lanzado una “alerta internacional” donde estaba ordenando su detención y relanzando de vuelta su fotografía señalándolo como uno de los hombres más buscados por la DEA, sencillamente porque para los gringos, Rafael Caro es y seguirá siendo el responsable del secuestro y después de la muerte del Agente de la DEA Enrique Camarena Salazar.
Además, la DEA manifestó, mediante un comunicado estar “profundamente preocupada al enterase de la decisión de un tribunal mexicano de liberar al traficante de drogas Rafael Caro Quintero de una cárcel mexicana”.
Por su parte el mero chingón de la Procuraduría en México Jesús Murillo Karam, manifestó a los medios de comunicación un “absoluto respeto”, a la vez que también expresaba su “preocupación” por lo acordado en el tribunal unitario de Jalisco que dejó libre a Rafael Caro Quintero.
Mientras son peras o son manzanas, ya está libre después de 28 años en el encierro, una verdadera chinga debe haber sido, y son algunos Anacondistas que desean verlo en Caborca poniendo a producir sus empresas que una vez quedaron abandonadas y a la deriva en el desierto. Nos vemos la próxima edición, si Mi Poder Superior me lo permite.