ESTE 2013 Y SUS DESMEDIDOS IMPUESTOS

Inició el nuevo año y a la par un sinnúmero de compromisos y deseos por cumplir de los que nos responsabilizamos el último día del 2012 a la medianoche. Desde luego que este humilde Anaconda se comprometió consigo mismo a tirar unos kilitos que trae de más en su simpática barriga, papada y otros lugarcitos por ahí; también nos deseamos un poco de superación al estar frente a mi negro teclado y darle un poco más de calidad a la insulsa columneja, siendo esto último algo que seguramente será muy difícil ya que nuestros protagonistas o hacedores de noticia parece que no están dispuestos a mejorar en su diario actuar y uno nada más se encarga de reflejar su quehacer en estas inofensivas líneas; así mismo nos deseamos crecer en todos los sentidos al lado de la familia, del trabajo y las actividades que realizamos cada día; sin embargo, como dijo un gran amigo en cierta ocasión, “si hasta los carros tienen reversa, “contimás” uno”. Ya veremos hasta donde llegamos con nuestras promesas, compromisos y deseos que nos echamos a cuestas.
Por otro cachete, espero que este año 2012, mis amigos y amigas Anacondistas, lo hayan cerrado de la mejor manera, con un balance positivo en todos los aspectos de su vida. Ojalá y la hayan pasado rodeado de la familia y amigos, olvidándose un poco de su trabajo y bien entregado a ellos, pues te recuerdo que tu trabajo no te cuidará cuando estés viejo, enfermo, cansado, pero tus amigos y familia sí. Hay que estar siempre en contacto con todos ellos. ¡Este es, fue y será mi deseo para todos Ustedes!.
Ya estamos de vuelta y si Mi Poder Superior me lo permite, estaremos todo el 2013 comentando el acontecer con el especial estilo de Anaconda, con el dulce sabor a sal que solo la verdad tiene. Ese estilo que a unos agrada y a otros desagrada, pero si no lo hacemos, entonces vendrá otro y lo hará. Así que ya empezó el 2013, y nada de lloriqueos, puro pa’lante.
¡Mira, pinche Anaconda, te exijo que a la voz de ¡Ya!, me digas como chingados me la voy a pasar sin lloriqueos en todo este pinche dos mil trece, si “pa´onde” volteo hay aumentos a esto, aumentos a lo otro, dizque la tenencia del carro, un chingal de impuestos nuevos. Ya me conformo con que me dejen “resollar” y párale de contar!. ¡A ver pues, pinche Anaconda, dime ahora como le hago para ver el mundo color de rosa, si no tengo un suegro o una suegra con un chingal de lana que me saque de las broncas, o al menos un papá o mamá que me haga la esquina. Ni tan siquiera tengo para comprar un cachito de la lotería, un boleto del TEC o de la UNISON y llenarme de ilusiones, o pedir fiado a cuenta de esos pinches boletos. Por favor, Anaconda, no seas cruel y compártenos la receta para lograr ese equilibrio emocional en este año que comienza!.
Bájale, bájale, mi intolerante Anacondista. No te pongas tan extremista. Estoy de acuerdo contigo que la vida no es justa muchas de las veces, pero aún así, con todo lo que suceda, la vida es buena. Además, es tan corta como para acabárnosla enredados en un rencor social.
Te recomiendo, mi único y caro Anacondista, que salgas a la calle todos los días, los milagros esperan en todas partes y en cualquier esquina, y si no sales, pudieras perder la oportunidad que te suceda uno de ellos y dejes de afligirte.
Este difícil entorno que ahora poseemos se derivó de la ineficiencia de nuestras autoridades, funcionarios, políticos, que todavía no encuentran las causas originales, o de plano no quieren encontrarlas y ellos mismos provocan el desorden colectivo para su beneficio personal y el de unos cuantos cercanos al Jefe; sin embargo, intolerante Anacondista, te deseo en este año que inicia, que no pierdas tu tiempo dándole vida a ese pecado capital,la Envidia, pues estoy seguro que ya tienes lo necesario para salir adelante.
No podemos negar que se han olvidado del bien común nuestros gobiernos de todos los niveles y solo se han concretado a enriquecerse y hacer más ricos a los que ya lo son. Pero, una cosa es muy segura Anacondista, si nuestros políticos decidieron tomar esas decisiones de incrementarnos los impuestos para este 2013, entonces habrán elegido su destino de hundirse junto con su carrera y eso sucederá, tarde que temprano, aunque espero que sea más temprano que tarde.
Definitivamente este será un año muy difícil para los sonorenses, concretamente para los de la clase media, pues es lógico que el que está jodido, pues ya lo está y sabe vivir de esa manera sin mayor contratiempo. Por su parte el que tiene mucho, tampoco resentirá lo duro del año. Solo los del medio sabrán lo que es vivir en tierra de indios, ya que al Señor Gobernador Guillermo Padrés ahora se le ha metido entre ceja y oreja que todos los que tenemos la dicha o desdicha de vivir en Sonora, habremos de pagar hasta el polvo que se nos pegue en las suelas de los zapatos, nos guste o no.
Para finalizar, te comparto algunos comentarios que pudieran serte de utilidad en el áspero camino que tenemos por delante, recordándote que cualquier situación por más mala o buena que sea, algún día cambiará. No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Y como no recordar las sabias palabras de Mamá Grande cuando no encontraba solución a algún problema, “¡M’hijito, habremos de darle tiempo al tiempo, ya que el tiempo cura casi todo. No hay que tomársela tan en serio, pues casi nadie lo hace. Hay que vivir la vida y aprovecharla hasta donde nos sea posible, hasta el cien!”.
Así están las cosas, queridos Anacondistas, por ello se torna necesario salir a dar una vuelta lejecitos para olvidar un poco la desmedida alza de los impuestos estatales, pues como se los hemos dicho en repetidas ocasiones, una ciudad no es el mejor lugar para respirar el aire de Dios y gozar del calor del Sol que tanto nos ayuda a encontrar ese equilibrio emocional. Y en este contexto te comento que en el transcurso de la semana que acaba de pasar nos fuimos a pasear por rumbos de la Mina La Herradura, Dipolos y Soledad y de paso arreglar algunos asuntos pendientes por allá y tuve la oportunidad de sentarme a meditar frente a unas dunas al filo del mediodía contemplando con el alma y el pensamiento esos hermosos paisajes que nos regala nuestra madre naturaleza despegándome unos largos minutos de la realidad.
Por supuesto que no había un solo estimulante en mis manos. Cero cannabis, cero nada. ¡Os lo juro!, tan solo y de muy buen modo, por cierto, me acompañaban 24 latas de “Diet Coke whit Splenda” traídas desde la vecina ciudad de Phoenix, Arizona, ahogadas en suficiente hielo para que aguantaran muchas horas, flotando en la finísima hielera que tuvo a bien obsequiarme mi compadre Aurelio Rojas de Comercial “Los Cuates”, ahí por la avenida “M” y calle Sexta de mi querida y por siempre Heroica Caborca, donde encontrará lo que busca y hasta lo que no busca también.
¡Ah!, como no compartirles el momento de la llegada a las oficinas de la Unidad Dipolos y ser recibidos con extrema amabilidad por la Señorita Cinthya Castillo que nos sirvió un aromático café con galletitas de todos sabores y colores, pero lo mejor de todo es que resultó ser una amable Anacondista más, tal y como nos lo hizo saber con sincera alegría, para beneplácito de un servidor y de todo el quipo de su Semanario Confidencial que en verdad nos da mucho gusto saber que hasta en lo más recóndito del municipio nos leen. Un humilde agradecimiento y sincero saludo a la señorita Cinthya Castillo que labora allá en la Mina Dipolos de un servidor y todo el equipo de Confidencial que se sintió muy halagado cuando les platiqué la simpática experiencia vivida en pleno corazón del desierto. Nos vemos la próxima edición, si Mi Poder Superior me lo permite.