ANACONDA Y ¿POLÍTICOS VÍCTIMAS DE SUS PROPIOS INVENTOS?
UNA FOGATA EN EL MONTE DE TAJITOS Y LA POLITICA ROBÓ EL TEMA.
¿POLÍTICOS VÍCTIMAS DE SUS PROPIOS INVENTOS?
No me lo van a creer, amigos Anacondistas, pero este fin de semana la pasé a todas márgaras en el monte, el desierto, allá por la región de «Tajitos», donde tuve la dicha de platicar con unos amigos hasta altas horas de la madrugada y para desgracia propia y de los lectores, solo me comentaron de política. De lo que está sucediendo en esta querida Perla del Desierto, coincidiendo todos mis interlocutores en el tema de José Manuel «El Jefe» Copado, que anda a todo lo que da buscando y tratando de encontrar la candidatura a la presidencia municipal de Caborca, en primera instancia por su partido el Revolucionario Institucional, y en caso de no ser así, analizaría la posibilidad de otro instituto político o la nueva figura de Candidatura Independiente, según los comentarios vertidos en esa rica velada, rodeados de sahuaros, palo fierro, palo verde, choyas, hediondilla, torote, y el agradable olor del monte.
En tanto unos coincidían que ya no era tiempo para una aventura de ese tipo, «El Jefe» Copado debería centrarse en darle estabilidad y tranquilidad a su PRI, si en verdad siente algo por él.
Otros, por su parte, insistían que aún le queda cuerda al Jefe Copado para echarle los kilos y salir adelante, siempre y cuando se sacuda una que otra rémora que circunda en su derredor, platicaban. Y este humilde Anaconda tan solo escuchaba y grababa (no precisamente con grabadora de pilas), pues estaba seguro que la plática era tan solo para que uno tomara nota de lo manifestado alrededor de esa fogata.
Al paso de las horas, la charla fue subiendo de tono cultural, sin perder la esencia en torno de las intenciones electorales del «Jefe» Copado, y de vez en cuando una pregunta capciosa a un servidor ¿Tú como la vez, Anaconda?.
En esta lluvia de ideas, opiniones, apoyos y demás, salió un «vivito contreritas» que propuso ejemplificar algo al respecto y contó la historia de un renombrado físico, filósofo, economista, escritor de ciencia ficción y revolucionario ruso, llamado Alexander Bogdanov, diciéndonos que este personaje de la historia había desarrollado un interés en buscar la forma de rejuvenecer a través de las transfusiones de sangre. Y así se aventó al ruedo en una intentona, buscando la eterna juventud y hacer el cuerpo menos chorito y más robusto, haciendo unas once transfusiones de sangre y le dijo a la gente que hasta ese momento había una mejoría en el asunto de la calvicie y que la vista se había puesto mejor. Pero esto no es lo que nos quería decir el amigo esa noche en el monte de Tajitos, sino que ese mismo ruso se hizo una transfusión de sangre de un estudiante jove y al parecer sano, para seguir buscando la juventud, y a los pocos días murió en el año de 1928, pues no se dio cuenta que el estudiante tenía tuberculosis y fiebre malaria, y se murió con sus propias invenciones.
Tras ese ejemplo brincó otro letrado de la bola y nos compartió la historia de Thomas Midgley, un químico americano que desarrolló la gasolina con plomo. Con el tiempo se le conoció como una persona que había sido el causante o responsable de más muertes en toda la historia. También se le revirtió su invento y quedó postrado en una cama como consecuencia de envenenamiento por el plomo como a los 51 años, poero como tenía capacidad para inventar, pues inventó una serie de poleas y cuerdas en su cama para levantarse a la hora que le diera su chingada gana, y a los 55 años fue víctima de su propio invento pues se enredó en las cuerdas y se estranguló.
Uno a uno fueron saliendo los sabiondos de la bola, amén que uno que otro redoblaba conocimientos y contaba de otro inventor, como el del sastre austríaco Franz Reichelt, que se hizo muy famoso en el siglo XIX porque inventó un paracaídas, que según él mismo, estaba diseñado para llevarlo puesto siempre sin problemas y en caso de una caída o algo así, servía como paracaídas y para comprobarlo se aventó de la Torre Eiffel y se partió toda la madre en el cemento al caer, porque no funcionó su invento, muriendo instantáneamente, víctima de sus propios inventos.
Uno más nos sorprendió al contarnos una historia, pues su cara de baboso (me reservo el nombre), la verdad que no le ayudaba, pero ahí estaba en esa competencia de inventores del pasado. Nos platicaba de un tal Cowper Coles, que inventó el buque torreta, pero este barco tenía tantas estructuras blindadas que mi compa Cowper no se dio cuenta que había cambiado el centro de gravedad del barco y se hizo muy inestable, sucumbiendo allá por el año 1870, donde perdieron la vida más de cuatrocientos marineros y lógicamente, entre ellos su inventor Cowper Coles. Otra vez el hombre víctima de su invento.
Pues así nos pasamos casi toda la noche escuchando estos temas y de los hombres que caían víctimas de sus propios inventos, y tras muchos más que sería largo de contárselos aquí en mi corto espacio, al final llegaron a una coincidencia, uniendo las voluntades de los ahí presentes para que este humilde Anaconda tomara la debida nota, pienso. Porque a decir verdad, nunca me dijeron que lo hiciera, sin embargo nunca callaron boca.
¡Échale pues, pinche Anaconda. Cual es esa pinche conclusión coincidente, donde se unieron las voluntades de los que estaban ahí pistiando, tomando café, o fumando marihuana, o lo que sea, pero ahí estaban en Tajitos. Dinos la famosa conclusión, o de plano le sacas al bulto, porque la has hecho mucho de pedo con esos inventores!.
Pues bien, esa famosa conclusión, se trataba de que, al igual que los inventores que mencionaron toda la noche, también pudiera pasarle lo mismo al «Jefe» Copado, de llegar a ser víctima de sus propios inventos o maquiavélicos juegos de política, ya que durante muchos años se ha divertido con estos «jueguitos de política», y ahora, rebasando sus propios límites, ha decidido ser el protagonista de sus jueguitos, que solo tienen dos destinos, llevarlo a donde pretende o a donde han ido los otros inventores.
Es importante unos pertinentes comentarios al respecto, porque esa élite a la que pertenece «El Jefe» Copado, no está muy inclinada a creer absolutamente nada que vaya en perjuicio de las personas ricas, de ellos mismos pues’n. Son de los que creen y aseguran que los modales son mucho más importantes que la moral.
Sin embargo, también debemos recalcar que aunque fascine a muchos de su propio círculo, nos consta que no son pocos los que le desconfían porque saben que anda entre «falsos monederos» y uno que otro «cabroncito» y es por eso que le conocen muy requetebién los misterios de sus malas artes.
Definitivamente que solo hay una verdad en este renglón y es que «El Jefe» Copado trae puesta la garra hoy más que nunca. ¡Va por la candidatura a presi-muni!, Si no es por el PRI, será por otro o por la libre, pero va por ella. Eso está sumamente claro. quien no lo crea, basta con que lo salude y sentirá la cascada de invitaciones a sumarse en su proyecto del Jefe Copado.
Para terminar y despedirme esta vez, les voy a transcribir lo que me contestó mi amigo el gay de Guadalajara, que conoce perfectamente al Jefe Copado, cuando le platiqué del respetable proyecto para buscar la candidatura a la presidencia municipal de Caborca. Me contestó con sus cinco dedos en la cara: «¡Qué horror!, puedo llegar a soportar la fuerza bruta; pero la razón bruta es completamente intolerable. Hay algo de injusto en su uso, algo que siempre está por debajo de la inteligencia», a la vez que daba un elegante sorbo al whiskie escocés que portaba en su otra mano.
Lejos de lo que podamos pensar, y mientras son peras o son manzanas, amables Anacondistas, cuando «El Jefe» Copado lea estas humildes líneas, es seguro que habrá de soltar una sonora carcajada y con esa sabiduría que le envuelve, dirá a sus «coleros», perdón a sus correligionarios: «Solo hay en el mundo una cosa peor que el que hablen mal de uno, y es que no hablen». Hasta allá llega la chingonería del Jefe, ya que por eso es el Jefe y no crean que lo es por dedazo.
La cosa está por demás buenísima, y para la otra calumnia, perdón columna, les tendremos una grata sorpresa para unos y no tanto para otros, pero eso será una semana después, por lo pronto, aunque un poco tarde, desde esta humilde columna, todos los que laboramos en su Semanario Confidencial y Gastélum Editores, nos unimos a la pena de la familia de «EL VIEJÓN» quien escribió una interesante página en la cotidiana vida de los caborquenses y siempre estará entre nosotros. Desde aquí nuestro humilde, pero muy sincero pésame, deseándoles pronta resignación a los designios de nuestro Señor. ¡Y luego nos veremos por allá con «El Viejón»!. Nos vemos la próxima edición, si Mi Poder Superior me lo permite.